Qué contiene el humo del tabaco y qué es el alquitrán
El humo de un cigarrillo lleva unas 7.000 sustancias y unas 70 cancerígenas. Qué es el alquitrán, qué hace el monóxido de carbono y qué mejora al dejarlo.
Respuesta rápida
El humo del tabaco contiene alrededor de 7.000 sustancias químicas, de las cuales unas 70 son cancerígenas conocidas (CDC). El alquitrán no es un ingrediente: es el residuo sólido que queda al quemar la hoja y se deposita en los pulmones. El monóxido de carbono desplaza al oxígeno en la sangre y desaparece en 24 horas al dejarlo.
Un cigarrillo encendido es, literalmente, un pequeño reactor químico. La brasa alcanza más de 800 grados y, a esa temperatura, la hoja de tabaco y el papel se descomponen y se recombinan en alrededor de 7.000 compuestos distintos. Unos 70 están reconocidos como cancerígenos (CDC). No son ingredientes que alguien haya añadido a escondidas: la mayoría no existía antes de que encendieras el cigarrillo.
Esto explica algo que despista mucho. Cambiar de marca, de formato, de sabor o pasarte a tabaco “natural” apenas mueve esa cifra, porque la cifra no depende del tabaco sino del fuego. Lo único que la mueve de verdad es dejar de quemar cosas y respirarlas.
¿Qué es exactamente el alquitrán del tabaco?
Es la pregunta que casi nadie sabe responder, aunque todos hayamos visto la palabra en la cajetilla.
El alquitrán no es una sustancia concreta. Es una definición de laboratorio: todo el material sólido y líquido que queda del humo cuando se le retira el agua y la nicotina. Es la mezcla marrón, pegajosa y resinosa que ves acumulada en el filtro de un cigarrillo apurado, y ese mismo color es el que deja en la mucosa de los bronquios.
Dos consecuencias prácticas:
- Se pega y se queda. El alquitrán recubre las vías respiratorias y frena los cilios, los millones de filamentos microscópicos que barren hacia arriba la mucosidad y la suciedad. Con los cilios paralizados, la limpieza se hace tosiendo, no de forma automática. Esa es, literalmente, la tos del fumador.
- No se “expulsa” con nada. No hay infusión, alimento ni ejercicio respiratorio que lo despegue. Lo que hay es un pulmón que recupera su propio sistema de limpieza cuando dejas de reponerlo cada hora.
Las sustancias del humo que más te afectan hoy
Más allá de la lista larga, hay unas pocas que explican casi todo lo que notas en el día a día:
- Monóxido de carbono. Es un gas incoloro que se une a la hemoglobina con una afinidad unas 200 veces mayor que la del oxígeno. Cada glóbulo rojo ocupado por monóxido de carbono es un glóbulo rojo que ese día no transporta oxígeno. Es la razón número uno de que subir tres pisos te cueste más que a un no fumador de tu misma edad y forma física.
- Nicotina. No es la que provoca el cáncer, pero es la que hace que la conversación siga abierta años después. Llega al cerebro en unos 10 segundos, contrae los vasos sanguíneos y sube pulso y tensión durante unos 20 o 30 minutos.
- Acroleína. Un irritante potente que daña el epitelio respiratorio y contribuye a paralizar los cilios. También aparece en el aceite muy quemado de una sartén; la diferencia es que ese humo no te lo llevas a los pulmones a propósito quince veces al día.
- Benceno, formaldehído, arsénico, cadmio, plomo. Cancerígenos y metales pesados. Algunos vienen del suelo y de los fertilizantes que absorbe la planta; otros se forman al quemar. El cadmio, por ejemplo, se acumula en el riñón y tarda décadas en eliminarse.
- Amoníaco y otros aditivos. Se utilizan para modificar el pH del humo y hacer que la nicotina se absorba mejor. Es una decisión de fabricación, no un accidente de la combustión.
¿De dónde salen todas esas sustancias?
Vienen de tres sitios distintos, y ayuda distinguirlos:
- De la planta. El tabaco absorbe metales del suelo y restos de tratamientos agrícolas. Ahí está el origen del cadmio, el plomo y trazas de polonio-210.
- De los aditivos. Cientos de compuestos permitidos para conservar la humedad, suavizar la irritación de garganta y modular el sabor. Un humo menos áspero se inhala más profundo, y ese detalle importa más de lo que parece.
- De la combustión. Es la fuente principal, con diferencia. La inmensa mayoría de los 7.000 compuestos se crean en el momento en que la brasa consume la hoja. Por eso ningún tabaco “limpio” resuelve el problema de fondo.
¿Y si fumo menos, o con filtro, o del suave?
Los cigarrillos con más ventilación en el filtro dan cifras más bajas en la máquina de laboratorio, pero las personas no fumamos como una máquina: se dan caladas más profundas, se retiene más el humo y los dedos tapan los agujeros de ventilación. Es lo que se conoce como compensación, y es la razón por la que los descriptores de tipo “light” o “suave” se prohibieron en muchos mercados: no correspondían a un riesgo menor.
Hay un número que conviene mirar de frente. Un paquete al día son unos 7.300 cigarrillos al año. A unas diez caladas cada uno, hablamos de más de 70.000 caladas anuales, cada una con su dosis de esos 7.000 compuestos. Multiplícalo por los años que llevas y tendrás la magnitud real de la exposición: no es un cigarrillo, es una cuenta que lleva mucho tiempo abierta.
¿Qué desaparece del cuerpo cuando dejas de fumar?
La parte que compensa es que buena parte de esa química se va rápido:
- En 12 a 24 horas: el monóxido de carbono en sangre vuelve a niveles de no fumador. El oxígeno recupera su sitio y mucha gente lo nota en la resistencia antes que en ninguna otra cosa.
- En 48 a 72 horas: la nicotina y sus metabolitos ya están fuera. Coinciden con el pico de la abstinencia, que es una señal de progreso disfrazada de mal día.
- De 1 a 9 meses: los cilios se recuperan y con ellos la capacidad de limpiar los pulmones. La tos suele aumentar antes de desaparecer, porque el sistema vuelve a funcionar (CDC).
- A los 5 años: el riesgo de varios cánceres de boca, garganta y esófago cae de forma marcada respecto a seguir fumando.
- A los 10 años: el riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce aproximadamente a la mitad respecto a quien sigue fumando (CDC).
Ninguna de esas fechas requiere hacerlo perfecto a la primera. La mayoría de las personas que hoy no fuman lo intentaron varias veces antes de que cuajara, y cada intento previo aporta información sobre qué falló.
Empieza por saber cuánto humo respiras de verdad
Antes de cambiar nada, mide. Durante un solo día de hoy, apunta cada cigarrillo en el momento de encenderlo, sin proponerte fumar menos. Dos minutos de atención repartidos en la jornada. Casi todo el mundo descubre dos cosas: que la cifra real no es la que decía y que hay tres o cuatro cigarrillos que ni siquiera recordaba haber encendido.
En Puff Counter ese registro se hace con un toque desde el móvil, el reloj o el widget, y al cabo de una semana la app propone un objetivo semanal calculado sobre tu media real, no sobre una tabla genérica. Pero lo importante no es la herramienta, es el gesto: cuando cada cigarrillo pasa por una decisión consciente, el número empieza a bajar solo.
Los 7.000 compuestos son un dato de laboratorio. Tu número de caladas de hoy es un dato tuyo, y es el único de los dos sobre el que puedes hacer algo esta semana.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sustancias químicas tiene un cigarrillo?
El cigarrillo sin encender lleva tabaco, papel, filtro y varios cientos de aditivos permitidos. Al encenderlo, la combustión genera alrededor de 7.000 compuestos distintos, unos 70 de ellos cancerígenos reconocidos (CDC). La inmensa mayoría no estaba en el cigarrillo antes de la cerilla: los crea el fuego.
¿Qué es peor para la salud, el alquitrán o la nicotina?
La nicotina es lo que crea y mantiene la adicción, pero no es la principal responsable del cáncer ni del enfisema. Ese papel lo tienen el alquitrán y los gases de la combustión. Dicho de otro modo: la nicotina es la razón por la que sigues fumando, y el humo es la razón por la que fumar hace daño.
¿El filtro del cigarrillo elimina el alquitrán?
Retiene una parte, pero está lejos de eliminarlo. El acetato de celulosa atrapa parte de las partículas grandes y deja pasar las finas, que son las que llegan más al fondo del pulmón. Además, los agujeros de ventilación del filtro se tapan con los dedos y los labios al fumar, así que el humo real es más concentrado que el medido en laboratorio.
¿El tabaco de liar o el ecológico tiene menos químicos?
No de forma significativa. El grueso de las sustancias nocivas nace de quemar hoja de tabaco a más de 800 grados, y eso ocurre igual con tabaco de liar, de picadura o cultivado sin pesticidas. Muchos cigarrillos liados se fuman además sin filtro, lo que aumenta la exposición a partículas.