¿Qué lleva el líquido de vapeo? Ingredientes reales
Propilenglicol, glicerina, nicotina y aromas: qué lleva un líquido de vapeo, qué aparece al calentarlo y por qué apto para comer no es apto para inhalar.
Respuesta rápida
Un líquido de vapeo lleva cuatro cosas: propilenglicol y glicerina vegetal como base, nicotina (libre o en sales) y aromas alimentarios. La lista es corta, pero el calor la cambia: al vaporizar aparecen subproductos como formaldehído o acroleína, y de la resistencia pueden desprenderse trazas metálicas.
Un líquido de vapeo tiene una lista de ingredientes sorprendentemente corta: propilenglicol, glicerina vegetal, nicotina y aromas. Cuatro renglones. El problema es que esa etiqueta describe el líquido en la botella, no lo que acaba entrando en tus pulmones, porque entre una cosa y la otra hay una resistencia a varios cientos de grados.
Lo que inhalas es un aerosol, no vapor de agua, y su composición depende tanto del líquido como del calor. Vale la pena mirar las dos cosas por separado.
Los cuatro ingredientes de la botella
Propilenglicol (PG). Un disolvente incoloro usado desde hace décadas en alimentación, cosmética y farmacia. En el vapeo transporta el sabor y produce el golpe de garganta que muchos fumadores buscan. También es higroscópico, es decir, atrae agua: de ahí la boca seca.
Glicerina vegetal (VG). Más densa y ligeramente dulce. Es la responsable de la nube visible. Un líquido con mucho VG sabe más suave y raspa menos.
Nicotina. El ingrediente que sostiene todo lo demás. Puede ir en forma libre (la clásica, que raspa a concentraciones altas) o en sales de nicotina, que se inhalan sin aspereza y permiten concentraciones que antes eran impensables. En la Unión Europea el máximo legal es de 20 mg/ml; en otros mercados se venden líquidos de 50 mg/ml o más.
Aromas. Aquí está la mayor variedad y la mayor incertidumbre. Se han catalogado miles de compuestos aromatizantes distintos en los líquidos del mercado, la mayoría aprobados para uso alimentario.
Por qué “grado alimentario” no significa “apto para inhalar”
Es el punto más importante de todo el artículo y el que menos aparece en los envases.
La aprobación alimentaria de un aroma responde a una pregunta concreta: ¿es seguro comerlo? El aparato digestivo tiene enzimas, ácido, hígado y una barrera intestinal diseñada para procesar sustancias. El pulmón no. El pulmón está construido para intercambiar gases a través de una superficie finísima y con muy poca capacidad de metabolizar lo que le llega.
Un compuesto puede ser perfectamente inocuo al comerlo y comportarse de otro modo al calentarse a doscientos grados e inhalarse a diario. El caso más conocido es el diacetilo, un aroma de mantequilla seguro en alimentación que, inhalado de forma repetida en ambientes industriales, se asoció a una enfermedad respiratoria grave. Muchos fabricantes lo retiraron de sus fórmulas, y algunas regulaciones lo prohíben, pero el ejemplo sirve para lo general: la vía de entrada cambia la respuesta.
Lo que aparece al calentar
Aquí es donde la lista de cuatro renglones se queda corta. Al vaporizarse, el PG y el VG pueden degradarse parcialmente y generar compuestos carbonílicos: formaldehído, acetaldehído y acroleína, entre otros. Las cantidades dependen mucho de la potencia, del estado de la resistencia y de si la mecha trabaja sin líquido suficiente (el conocido golpe seco).
Las concentraciones medidas en condiciones normales de uso son en general muy inferiores a las del humo de tabaco, que es el punto de comparación relevante y el motivo por el que los organismos de salud pública describen el vapeo como menos nocivo que fumar. Pero inferior no es cero, y el aire limpio sigue siendo la referencia.
A esto se suman las trazas metálicas. Níquel, cromo, plomo y estaño pueden desprenderse de la bobina y de las soldaduras y aparecer en el aerosol, sobre todo cuando la resistencia está degradada. Si tu vapeador lleva días sabiendo a quemado, no es solo una cuestión de sabor.
Los aromas y el consumo: la parte que se nota en la conducta
Los aromas dulces y los agentes refrescantes cumplen una función técnica que rara vez se menciona: suavizan. Eliminan la aspereza que el cuerpo interpretaba como señal de “ya está bien”. Sin esa señal, las caladas son más largas, más profundas y más frecuentes.
Ese es el mecanismo por el que mucha gente que se pasó del tabaco al vapeo consume hoy más nicotina que antes, aunque le raspe menos la garganta. El dispositivo no avisa: no hay unidad, no hay ceniza, no hay final visible.
Cómo saber qué estás consumiendo de verdad
- Lee la concentración en mg/ml de tu líquido o de tu desechable. Es el dato más útil de la etiqueta.
- Calcula tus mililitros diarios. Si un desechable de 2 ml te dura dos días, gastas 1 ml al día.
- Multiplica: 1 ml a 20 mg/ml son unos 20 mg de nicotina contenida diarios. No se absorbe toda, pero el orden de magnitud es el que cuenta.
- Compra siempre en canales regulados. El caso del acetato de vitamina E y la EVALI, documentado por los CDC en 2019 y 2020, ocurrió con líquidos con THC del mercado informal.
- Cambia la resistencia en cuanto sepa a quemado. Es la medida más barata para reducir subproductos y metales.
Dos minutos que valen más que la etiqueta
La lista de ingredientes te dice qué hay en un mililitro. No te dice cuántos mililitros de tu vida ocupa esto, y esa es la cifra que de verdad cambia decisiones.
Cuenta hoy cada calada, sin proponerte reducir nada. Solo medir. Al final del día tendrás un número que casi nadie conoce sobre sí mismo, y ese número es el punto de partida de cualquier plan que funcione.
Contar a mano trescientas caladas no aguanta más de dos días, y por eso existe Puff Counter: un toque por calada, tu media real calculada sola y un límite diario que baja de forma gradual desde tu propia cifra. Cuando ese número empieza a bajar, el cuerpo responde antes de lo que esperas: el gusto y el olfato vuelven en torno a las cuarenta y ocho horas, y la boca seca se va en menos de una semana.
Preguntas frecuentes
¿Qué son el PG y el VG del líquido de vapeo?
Propilenglicol y glicerina vegetal, los dos disolventes que forman la base. El PG transporta mejor el sabor y da el golpe de garganta; el VG es más denso, más dulce y genera más nube. La proporción entre ambos, del tipo 50/50 o 70/30, cambia la sensación pero no elimina la nicotina.
Si los aromas son de grado alimentario, ¿son seguros al inhalarlos?
No se deduce lo uno de lo otro. La aprobación alimentaria evalúa la ingestión, no la inhalación, y el aparato digestivo y el pulmón procesan las sustancias de forma muy distinta. Hay aromas perfectamente seguros de comer cuyo comportamiento al calentarse e inhalarse no está bien caracterizado.
¿El líquido de vapeo lleva metales?
El líquido embotellado no, pero el aerosol que inhalas puede contener trazas de níquel, cromo o plomo procedentes de la resistencia y de las soldaduras, sobre todo con bobinas degradadas o con potencias altas. Cambiar la resistencia cuando empieza a saber a quemado reduce esa transferencia.
¿Qué pasó con el acetato de vitamina E y la EVALI?
Los CDC identificaron el acetato de vitamina E como el principal implicado en el brote de lesiones pulmonares por vapeo de 2019 y 2020 en Estados Unidos. Aparecía en líquidos con THC del mercado informal, no en los líquidos con nicotina regulados. Es el ejemplo más claro de por qué el origen del producto importa.