Qué es IQOS y cómo funciona en realidad
IQOS calienta tabaco en lugar de quemarlo. Qué hay dentro del aparato, qué sale al aire y en qué se parece al cigarrillo más de lo que crees.
Respuesta rápida
IQOS es un dispositivo de tabaco calentado de Philip Morris International. En lugar de quemar el tabaco a más de 600 grados, calienta un stick a unos 300-350 grados y genera un aerosol con nicotina. No hay combustión ni ceniza, pero sigue siendo un producto de tabaco y sigue creando dependencia.
Si estás leyendo esto probablemente es porque alguien de tu entorno se ha pasado a IQOS, o porque tú mismo te lo estás planteando como salida al tabaco. La versión corta: IQOS es un aparato que calienta tabaco en lugar de quemarlo, no hay ceniza ni humo, y sí hay nicotina en cantidades parecidas a las de un cigarrillo.
Merece la pena entender bien qué hace la máquina antes de decidir qué significa para ti. Porque la parte que cambia es real, y la parte que no cambia también.
¿Qué es exactamente IQOS?
IQOS es un producto de tabaco calentado fabricado por Philip Morris International. Se comercializa desde 2014 y hoy está a la venta en decenas de países.
El sistema tiene dos piezas:
- El dispositivo: un soporte con una batería y un elemento calefactor, y un estuche que lo recarga entre usos. Los modelos con cuchilla interna calientan el stick desde dentro; los modelos ILUMA usan calentamiento por inducción y no llevan cuchilla.
- El stick de tabaco: una barrita corta de tabaco procesado y prensado, con filtro. Se vende bajo las marcas HEETS o TEREA según el dispositivo, en cajetillas de veinte, igual que el tabaco.
Introduces el stick, esperas unos veinte segundos a que caliente y das caladas. Según el fabricante, cada stick dura unos seis minutos o catorce caladas, lo que ocurra antes. Luego el aparato se apaga y tiras el stick usado.
¿Cómo funciona calentar en vez de quemar?
Aquí está toda la diferencia técnica, así que conviene entenderla con números.
La punta de un cigarrillo encendido está a unos 600 grados cuando se consume sola y puede pasar de 800 durante una calada. A esa temperatura el tabaco arde: se rompe químicamente y genera humo, un aerosol con miles de compuestos, muchos de ellos producto directo de la combustión.
IQOS calienta el stick a un máximo de unos 350 grados. A esa temperatura el tabaco no arde. Lo que ocurre es que la nicotina, la glicerina añadida al stick y los aromas se volatilizan y salen arrastrados por el aire que inhalas. El resultado es un aerosol visible que se disipa rápido y huele distinto, más a tabaco tostado que a quemado.
Consecuencias reales de no quemar:
- No hay ceniza ni colilla encendida. Nada de ceniceros, nada de quemar la ropa o el sofá.
- El monóxido de carbono baja mucho. Es uno de los hallazgos más consistentes y es un producto casi exclusivo de la combustión.
- El olor es más leve y se pega menos a la ropa, al pelo y a la tapicería del coche.
- Los niveles de muchas sustancias tóxicas del humo son menores en el aerosol, según los análisis del fabricante y también de laboratorios independientes.
Y una consecuencia que no aparece en los folletos: como huele menos y no hay ceniza, muchísima gente empieza a usarlo dentro de casa, en el coche y en la oficina. Es decir, desaparecen las barreras físicas y sociales que antes limitaban cuántos cigarrillos te fumabas al día.
¿En qué se diferencia del vapeo?
Se confunden constantemente y son cosas distintas.
Un vapeador calienta un líquido: nicotina disuelta en propilenglicol y glicerina vegetal, más aromatizantes. No hay hoja de tabaco en ninguna parte del proceso.
IQOS calienta tabaco real. Por eso su aerosol contiene compuestos que solo pueden venir de la hoja, como las nitrosaminas específicas del tabaco, que en el aerosol de un vapeador prácticamente no existen. A cambio, no genera los productos de degradación térmica del propilenglicol que sí aparecen en el vapeo.
También cambia el formato de consumo. Un vapeador no tiene final: puedes dar caladas durante horas sin que nada te avise. Un stick de IQOS se acaba, igual que un cigarrillo. Eso lo convierte en un consumo contable, lo cual, si algún día quieres bajar, juega a tu favor.
¿Qué es lo que no cambia?
Esta es la parte que el diseño del aparato no toca.
La nicotina. Los estudios farmacocinéticos disponibles muestran que la nicotina en sangre sube con una curva parecida a la de un cigarrillo, con un pico rápido en los primeros minutos. Es exactamente ese pico rápido el que sostiene la dependencia. Cambiar el mecanismo de entrega no cambia lo que la nicotina hace en tu cerebro.
El gesto y el ritual. Sigues saliendo con el café, sigues buscando el aparato después de comer, sigue habiendo un objeto en la mano cuando estás nervioso. La estructura del hábito sobrevive intacta al cambio de dispositivo.
La condición de producto de tabaco. La Organización Mundial de la Salud mantiene que los productos de tabaco calentado son productos de tabaco, que su aerosol contiene sustancias tóxicas y que no hay evidencia que demuestre que sean menos dañinos que los cigarrillos convencionales. Menos exposición a ciertos compuestos no es lo mismo que menos riesgo demostrado: son dos afirmaciones distintas y solo una de ellas está respaldada.
El tiempo que falta. IQOS lleva en el mercado desde 2014. Las enfermedades que preocupan del tabaco tardan décadas en aparecer en las estadísticas. Todavía no existe la epidemiología a largo plazo, y no existirá durante años.
Entonces, ¿esto para qué sirve?
Si fumas, la pregunta honesta no es “¿IQOS es mejor?”. Es “¿IQOS me acerca a dejarlo o me da una razón para no hacerlo nunca?”.
Para bastante gente funciona como escalón: menos olor, menos combustión, menos rechazo social, y desde ahí un plan de salida. Para mucha otra gente se convierte en un destino permanente, porque resuelve todo lo incómodo de fumar sin resolver nada de la dependencia. Y para un grupo grande acaba en consumo dual: IQOS dentro, cigarrillos fuera, y el total de nicotina diaria más alto que antes.
La diferencia entre esos tres finales no está en el aparato. Está en si tienes un número y un plan.
Y ahí hay algo que puedes hacer hoy en dos minutos: cuenta cuántos sticks usaste ayer, o cuántas caladas diste. Sin cambiar nada, sin proponerte nada. Solo el número. La mayoría de la gente que hace esta prueba descubre que consume más desde que cambió de dispositivo, no menos, porque ya nada la frenaba.
Puff Counter sirve exactamente para eso: convierte esas caladas o esos sticks en una cifra diaria y construye a partir de tu número real un límite semanal que baja a un ritmo sostenible.
Un aparato que se puede usar en cualquier sitio solo se controla si alguien lleva la cuenta.
Preguntas frecuentes
¿IQOS es un vapeador?
No. Un vapeador calienta un líquido con nicotina, propilenglicol, glicerina y aromatizantes. IQOS calienta tabaco de verdad, prensado dentro de un stick. Por eso su aerosol contiene compuestos propios de la hoja de tabaco que el aerosol de un vapeador no tiene, y por eso la mayoría de países lo regulan como producto de tabaco.
¿Cuánto dura un stick de IQOS?
Según el fabricante, cada stick funciona unos seis minutos o catorce caladas, lo que ocurra antes, y después el dispositivo se apaga solo. Es una diferencia importante frente al vapeo: igual que un cigarrillo, un stick tiene final, y eso hace que el consumo sea contable.
¿IQOS produce humo?
No produce humo en sentido estricto, porque no hay combustión: lo que sale es un aerosol formado por vapor de agua, nicotina, glicerina y compuestos del tabaco. Se disipa antes y huele distinto que el humo, pero no es aire limpio y no debería tratarse como tal en espacios cerrados.
¿Los sticks de IQOS llevan nicotina?
Sí, y en una cantidad del mismo orden que un cigarrillo. Los estudios farmacocinéticos disponibles muestran que la nicotina en sangre sube con una curva parecida a la del tabaco. Esa es la razón por la que cambiar de cigarrillos a IQOS casi nunca reduce la dependencia.